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Sigo en forma



Finalmente vuelvo a escribir tras algún tiempo. Han sido unos meses de poca actividad, tras la última carrera sobre la que escribí no he participado en ninguna otra. Era algo que ya tenía previsto, aunque estaba con la duda de si iba a correr en alguna a finales de este año y finalmente opté por no hacerlo.



Ha sido un buen año, he conseguido mi mejor marca en 10k, he vuelto a terminar una 21k sin problemas y participé en una 15k que me gustó bastante.



Como todos los años, sabía que en la segunda parte del año mi ritmo iba a decaer por causa del trabajo. No participar en más pruebas ya lo tenía asumido, el reto era otro: conseguir mantenerme en forma para estar en mejores condiciones de cara al comienzo de 2019.





Por estar en forma me refiero, a conseguir correr durante una hora sin problemas. El año pasado estuve varias semanas sin poder correr ningún día y perdí la forma hasta el punto de que tardé algunos meses en recuperarla, el año anterior fue igual y este he intentado evitarlo por todos los medios. Al comienzo pensé que no iba a tener problemas, pero llegados septiembre y octubre, dos de los meses en los que más tengo que trabajar, mi nivel cayó bastante, corría con muy poca frecuencia y cada vez menos tiempo, estaba siendo incapaz de pasar de 35 minutos. Empecé a pensar que este año tampoco iba a poder conseguirlo.



Afortunadamente, cuando ya lo daba todo por perdido, llegó noviembre, un mes de bastante trabajo, pero con varios días festivos y esos días fueron mi salvación, conseguí energía y tiempo para correr varios días durante una hora, incluso uno de ellos, conseguí correr una hora un día y 35 minutos al día siguiente. El reto parecía superado, sin embargo, un par de semanas después tuve otro pequeño bache que me hizo dudar, aunque lo he superado y esta semana he conseguido salir a correr durante dos días, una hora cada uno. Ya lo he conseguido, pues a partir de diciembre es cuando más tiempo tengo. Ahora el tiempo y esfuerzo que he invertido otros años en intentar recuperar la forma, lo podré dedicar a mejorar y todo esto llega en un momento idóneo, porque mi horario de trabajo va a cambiar el próximo año y podré permitirme metas mayores.



Todavía no he decidido en qué carreras voy a participar el año aunque ya estoy haciéndomela idea. En breve os lo contaré. Lo único que tengo claro es que espero que 2019 sea mi año más activo y cuando más escriba en este blog. Estad atentos a las próximas publicaciones porque os daré más información. Hasta pronto.


Mi entrenamiento para mi última 21k

Acabo de participar en la Rio City Half Marathon 2018. He cumplido mi objetivo de terminarla sin problemas, aunque no he podido bajar de 2 horas.





Os voy a explicar cómo ha sido el entrenamiento que he realizado.



Todo empezó durante mi periodo de vacaciones. Por cuestiones de trabajo durante la mitad del año no puedo entrenar mucho. El año pasado mi nivel fue decayendo progresivamente. Esto me irritó bastante. Por suerte, aproveché que llegado noviembre vuelvo a tener bastante tiempo libre hasta febrero. Entonces, me lo tomé en serio y recuperé un gran estado de forma. De hecho, el mejor de los últimos años. Ha sido sorprendente, circuitos por los que solía entrenar, en círculo o línea recta, los hice por duplicado, algo que nunca había conseguido antes. De este modo, decidí inscribirme en una carrera que se realizaba justo al final de mis vacaciones. Pensaba que era una oportunidad única para bajar de los 50 min en 10 kilómetros, y así fue.





El buen resultado de esa primera carrera de este año me dio confianza y me hizo decidirme a participar de nuevo en una prueba de 21km.



El entrenamiento para esta lo basé en una tirada larga de 1:30 cada final de semana. Creo que esa ha sido la clave, pues durante unos tres meses no he fallado ni un solo día. Y uno o dos días de entrenamiento entre semana, normalmente fue uno por falta de tiempo. Pero para compensar la falta de frecuencia corría casi una hora.



Mi cálculo fue el siguiente, un poco arriesgado: si consigo hacer 1 hora y 30 min (15km) con holgura, el día de la carrera, conseguiré hacer 6 más y llegaré a la meta sin problemas. Y, a diferencia de lo planeado el año pasado, esta vez sí ha dado resultado. Obvio que ha sido un resultado que me ha permitido llegar a meta, no realizar un gran tiempo, pero el objetivo está cumplido. También creo que ha sido importante haber participado en dos carrera de diez kilómetros antes, esto me ayudó a fortalecer los músculos de las piernas. La intensidad de ambas, especialmente la última, pues se realizó dos semanas antes de la media maratón.



La semana anterior a la carrera hice una tirada larga de 1 hora y 30 min, no terminé muy cansado, y dos días después conseguí correr 1 hora y 15 min sin grandes problemas. A partir de ese momento sentí que había alcanzado el nivel que esperaba, comencé a creer en mis posibilidades y todo ha salido según lo previsto.



En la próxima de 21k el objetivo será bajar de las 2 horas, para ello, necesitaré un plan de entrenamiento más intenso, pero seguro que lo conseguiré. Este año estoy más en forma que el anterior, pero menos que el siguiente.



Ahora, a seguir entrenando. Mi estado de forma determinará cuáles serán los siguientes retos.




Rio City Half Marathon 2018


Rio City Half Marathon 2018

Volví a participar en una media maratón y nada mejor que parcipar en la edición de 2018 de la realizada en 2017. Han sido muchas las razones que me han llevado a volver a correr en esta prueba: el recorrido, conocerla, la fecha en que se realiza y, sobre todo, poder quitarme la espinita clavabada del año pasado en el que tuve que caminar durante algunos minutos debido a las altas temperaturas.



Este año me sentía en mejor estado de forma, prueba de ello han sido los resultados de mis dos últimas 10k. Tenía confianza en mejorar el resultado del año anterior.





Como suele ser habitual, a lo que más miedo le tengo es al calor y, aunque, ha sido un día soleado, no ha sido tan caluroso como el año pasado. La brisa y pequeños momentos de sombra han resultado de gran ayuda.



La carrera empezó a las 7 de la mañana en la playa de Recreio, con un recta de casi 10 kilómetros y con el sol completamente de frente. Afortunadamente no era muy fuerte aún. El primer kilómetro lo hice en 5:30. Sabía que intentar salir y mantener un ritmo de 5 era un suicidio, por lo que me conformé. Fui dándole más importancia a cómo me sentía que al tiempo, lo importante era llegar sin parar de correr. Pasé por el kilómetro 10 en 55 minutos más o menos. Según mis cálculos, debía pasar por el 15 en 1 hora y 30 min (el tiempo de mis tiradas largas), el resto tendría que conseguirlo gestionando muy bien las fuerzas. Conseguí llegar al km 15 en 1 hora y 26 min. Fue un momento esperanzador, me sentía bien de fuerzas y no iba mal de tiempo.



Pasado un kilómetro me sentí con mucha energía, tenía la certeza de que iba a llegar a la meta sin problemas y posiblemente por debajo de las dos horas, pero en una carrera con una distancia tan larga hay tramos en los que te sientes especialmente bien o especialmente mal y, después, esa sensación cambia, y así fue. Llegó la hora de pasar por la parte más dura, en la que tuve que parar el año pasado. Una cuesta muy larga y pronunciada que termina en una túnel de casi 1 km. Al final de la subida, entendí por qué tuve que parar el año anterior. Empecé a sentirme muy cansado. El entrar en un túnel después de tantos kilómetros y una cuesta es muy duro. Pero esta vez aguanté, salí del túnel, pasé del km 18 y, por suerte, venían una bajada y otro túnel un poco menor. Me sentía agotado, los músculos de las piernas no daban para mucho más, empezaba a ver cada vez a más corredores parar, unos por cansancio y otros por problemas musculares. Yo, pese a todo, sabía que iba a llegar a la meta, no iba a parar de ninguna de las maneras. El último kilómetro parecía infinito, pero no lo fue, la meta se veía al fondo. Conseguí llegar en 2:04:36. Lejos de mi mejor marca, pero conseguí terminar 21 kilómetros sin parar, muchos años después y conseguí resarcirme de la caminada que tuve que hacer el año pasado.



Ahora estoy muy feliz e intentando recuperarme, con un dolor de piernas gigante, mientras pienso en cuál será el próximo reto.






Altibajos y sobreentrenamiento

Altibajos y sobreentrenamientoComo muchos habréis percibido, este blog, es decir, yo como runner, está de altos y bajos, no solamente por los distintos lugares en los que he ido viviendo sino, además, en distintos momentos, aun viviendo en el mismo lugar. Recientemente he pasado uno de esos baches. Esos momentos en los que no encuentras mucho tiempo para entrenar y cuando tienes tiempo sales y no encuentras fuerzas. Son situaciones que generan mucho pesimismo, cuando estamos mal pensamos que vamos a estar así mucho tiempo y cuando estamos bien pensamos que vamos a estar así mucho tiempo.



Me daba cuenta de que no conseguía entrenar bien por lo que era mejor olvidar cualquier tipo de nuevo reto. Y los retos son el motor.





Finalmente, se acercó el final del año, llegaron algunos días festivos, comencé a tener fuerzas, empecé a plantearme cómo sería el próximo año, y de la noche a la mañana conseguí salir a entrenar con una fuerza descomunal. Estoy en uno de esos momentos en los que parece que te sobra energía y que nada te podrá parar. Por suerte, la voz de la experiencia me dice que más allá de lo que siento, es un estado temporal que se invertirá y volverá y se invertirá y volverá...



El kid de la cuestión es que estoy aprovechando y mucho este momento. Tal vez en exceso. Por ello lo del sobreentrenamiento.



Hasta hace poco corría entre 50 minutos y 1 hora los sábados y un día o dos (normalmente uno) entre 30 y 40 minutos durante la semana. Ahora salgo a correr cada dos o tres días y siempre una hora. Mi obsesión por bajar de los 50 minutos en 10k y volver a hacer una media maratón en un tiempo razonable me llevan a aprovechar estos días al máximo. Pero creo que estoy forzando demasiado. Ayer volví a correr 1 hora, incluso algo más. Acabé destrozado. Cuando llegué a casa tenía muchas cosas que hacer y estaba de un pésimo humor. Hoy por la mañana me he levantado igual.



Desde hace unos años, cuando entreno más de la cuenta, me pongo de mal humor porque me falta energía para las otras cosas que tengo que hacer y correr se convierte más en una obligación que en algo placentero. Es el precio que tengo que pagar por no tener todo el año para mantener la constancia que me gustaría.



Quería salir a correr mañana. ¿Pero voy a salir a correr para volver destrozado (sin haberme recuperado completamente del último entrenamiento) para estar malhumorado el último día del año? Y si no entreno, ¿cómo voy a llegar al nivel que me hace falta para febrero o marzo?



Y ese es el gran dilema en el que me debato llegadas estas fechas y estoy seguro de que no soy el único.



No es la primera vez que siento síntomas por sobreentrenamiento. A diferencia de hace unos años, además de manifestarse de otra manera, veía en el running una forma de entretenimiento. Ahora también, pero creo que pesa más el sentirse en forma y saber que puedo continuar alcanzando ciertas cotas. Las personas que rondamos los 34 años, todavía podemos correr a un nivel aceptable, aunque nuestro cuerpo sea muy diferente a hace diez años, pero a la hora de recuperarse de grandes esfuerzos es cuando se sienten esos años y esos kilos de más. Por suerte, con motivación todo es posible.






Resumen del 2017

Se acaba 2017. El año en el que he vuelto al running de verdad y la primera vez que me he planteado el año como si fuese una temporada. Unos objetivos se han cumplido y otros no, pero la sensación que me llevo es muy positiva. Ahora conozco la mayoría de carreras, de circuitos y de lugares en los que se puede correr en Rio de Janeiro. También he participado y completado por primera vez un circuito y he vuelto a participar en una media maratón, varios años después. En el Circuito das Estações me lo he pasado muy bien aunque no haya logrado hacer cada etapa en un tiempo inferior a la anterior y no haya conseguido bajar de los 50 min en ninguna de las etapas. La experiencia de los 21km me ha mostrado que estoy muy lejos del nivel de otros tiempos pero el trayecto fue precioso y la experiencia realmente buena. Tal vez lo vuelva a intentar en 2018.





Todavía estoy dándole vuelta a cómo será el próximo año. Cuántas carreras, dónde y de qué distancia. El calendario y las temperaturas serán clave. Estoy muy ilusionado y seguramente participaré en lugares en los que todavía no lo he hecho. Barajo varias opciones que os iré contando en breve y ya tengo el primer reto pendiente.



La próxima semana comienzan mis vacaciones, en las que aprovecharé para continuar con un entrenamiento más intensivo que empecé hace unas semanas. Estoy con ganas e ilusión, seguro que habrá grandes experiencias porque el running es eso, un conjunto de grandes experiencias.



Gracias por estar ahí y feliz Navidad. Os tendré informados de todo.

¿21 o 15?

Se acerca el final del año y comienzo a plantearme cómo haré el siguiente. Este está saliendo bastante bien: cuatro carreras de 10km y una de 21. Mi principal duda está en el mes de marzo, hay dos carreras que me interesan: una media maratón y otra de 15km, y no sé por cuál optar.



La opción que más me gusta es la de los 21km pero tengo que ser realista, la realizada este año no salió muy bien. No consigo bajar de los 85 kilos, lo he intentado muchas veces, y mientras entrenaba para aquella media maratón no disfrutaba, tenía que hacer tiradas largas que se me hacían excesivamente largas y me empezaba a parecer más un sacrifico excesivo que diversión. Como ventaja cuento con que de diciembre a febrero son los meses en los que voy a tener más tiempo para entrenar, por lo que mi estado de forma puede alcanzar un buen nivel, pero como he dicho anteriormente, tal vez, 21 sean demasiados kilómetros. Además, es el periodo de verano aquí en Brasil y las temperaturas dificultan mucho los entrenamientos.





La opción de 15 kilómetros es muy interesante, como distancia está muy bien, sé que la acabaría sin problemas. Y solo he corrido esa distancia una vez, por lo que me resulta bastante atractiva. En contra está que el reto es menor y que se realiza en Aterro do Flamengo, lugar en el que se celebran la gran mayoría de carreras, cosa me que aburre mucho. De hecho, me he propuesto no participar en ninguna prueba allí el próximo año.



Estoy con muchas dudas, ahora me encuentro con bastantes fuerzas y ganas, mientras que hace un mes parecía no encontrar fuerzas por ningún lugar. Me encantaría optar por la media maratón. De cualquiera de las maneras, los dos próximos meses de entrenamiento marcarán el camino.






Rio City Half Marathon 2017

Finalmente volví a participar en una media maratón. Seis años después. Qué rápido pasa el tiempo. Ha sido una gran carrera con algo más de 5.000 participantes, muy bien organizada. El recorrido se ha producido junto al mar, desde la playa de Recreio hasta Sao Conrado.



Estoy muy feliz por haber conseguido terminarla, aunque he de reconocer que me ha dejado un sabor un tanto agridulce porque tardé mucho más de lo que esperaba y porque por primera en una carrera ha habido una pequeña parte que he tenido que hacer andando. Pero me quedo con el lado bueno, he sido finisher y ahora sí que siento que he vuelto a esto del running de forma definitiva.





El comienzo se realizó en un tramo que ya conocía. Todo muy llano. Realmente, la mayor parte de la carrera ha sido muy llana. Los primeros kilómetros pasaban muy rápido, llegaba uno, enseguida el siguiente, después el otro, etcétera, y así durante casi toda la carrera, solo que 21 son bastantes.



Me encontraba bastante bien de fuerzas aunque el ritmo al que corría no era nada elevado. El tiempo nos ha jugado a todos una mala pasada. Aquí, cerca de casa, el día amaneció nublado y ahora está lloviendo mucho, mientras que allí, a unos 15 kilómetros, el cielo estaba soleado. La temperatura ha llegado a superar los 30 grados en algunos momentos. Por suerte, había muchos avituallamientos y alguna que otra nube que pasaba y daba algunos minutos de sombra.



Terminé los 10 primeros kilómetros en 1h y 03min y a partir de ese momento ya tuve una idea de cuándo iba a llegar. En el kilómetro 16 empecé a sentirme bastante cansado pero tuve la suerte de llegar a una bajada. Eso me alegró mucho, me sentía salvado. Lo que no esperaba era que esa bajada venía acompañada de una subida bastante pronunciada a través de una carretera en curva a pleno sol. Conseguí hacer la subida sin problemas y al final había una pequeña bajada que entraba en un túnel. Era un túnel bastante largo y en el que me sentí un poco mareado. Fue en ese momento que decidí continuar caminando rápido en lugar de corriendo. Necesitaba aprovechar la sombra del túnel porque tenía miedo de salir y encontrar el sol de nuevo y no aguantar. Supongo que caminé unos 300 metros. La salida del túnel marcaba el kilómetro 18 y en ese momento volví a correr hasta el final. Un final duro en el que a veces pensaba en parar pero al mismo tiempo mi cabeza y el ánimo de aquellos que ya habían terminado me dieron fuerzas para poder continuar hasta la línea de meta. Llegué en 2h y 19min, muy lejos del tiempo que conseguí en la Media Maratón de Madrid 2011, pero con la satisfacción de haber terminado y una clara referencia de cuánto tengo que mejorar para volver al nivel de antaño. La Operación 21k ha terminado con éxito.




La suerte está echada

La suerte está echada o mejor dicho, la preparación está completa. Acabo de terminar mi último entrenamiento antes de la media maratón de la próxima semana. Va a ser la primera en la que participo desde hace seis años. Los entrenamientos han ido como esperaba. Desde hace unos tres meses he salido a correr dos días entre semana y he hecho una tirada larga cada sábado. La duración de los entrenamientos la he ido aumentando hasta el punto de que entre semana corría entre una hora y cuarenta y cinco minutos y la tirada larga ha sido de una hora y media aproximadamente, excepto las tres últimas que han sido de una hora y cuarenta y cinco minutos. A medida que aumentaba la intensidad me iba sintiendo mejor, aunque tengo que reconocer que los entrenamientos de una hora y cuarenta y cinco me estaban empezando a cansar, era demasiado tiempo corriendo. El cuerpo me pedía parar pero yo forzaba, aunque hoy, por suerte, me encuentro mucho menos cansado que los días anteriores. Las piernas me han respondido a la perfección.





Mi peso también ha mejorado bastante, voy a correr con 86 kilos. El próximo domingo saldré con la esperanza de terminar la carrera sin problemas y poder hacerlo por debajo de las horas. Ahora me queda una semana para descansar y hacer estiramientos para así llegar con muchas ganas y en plena forma al día de la carrera.

Nuevo reto: Circuito das Estações 2017

Esta mañana he recogido el dorsal y el kit para participar en el Circuito das Estações. Es un circuito de 4 carreras de 10km celebradas cada una en una estación distinta, pero siempre en el mismo lugar. Me gustó la idea y  me inscribí en las cuatro de una vez, así, de paso, me aseguré mantenerme todo el año en activo. El domingo participaré en la primera, aunque con la mente y la mirada puestas en la media maratón que tengo que correr el próximo mes. Razón por la que esta semana no he descansado, de hecho, mañana por la mañana espero correr durante una hora.







El objetivo que me he planteado con estas cuatro carreras ha sido el de conseguir un record personal en 10km, lo cual no será muy díficil al principio, y para ponerme a prueba de nuevo, quiero ver cómo me voy a encontrar al final del año después de haber estado entrenando sin parar y me gustaría descubrir que soy capaz de bajar de los 50 min en 10km, seguramente no será en la carrera de esta semana, pero tengo tres intentos más para conseguirlo. Espero que haya suerte.



En cuanto a mi preparación para mi reto inminente, la Operación 21km, mi vuelta a una media maratón, parece que las cosas están marchando bien: creo que estoy entrenando lo suficiente, estoy bajando de peso poco a poco y me siento muy en forma y con confianza, aunque he de reconocer que pese a que el día de la tirada larga es el que más disfruto, se acaba haciendo pesado y difícilmente paso de la hora y media. Por ello creo que hacer bien las cosas en las tres últimas semanas va a ser determinante, el punto actual es bueno aunque hay que mejorarlo.



Participar en una carrera esta semana me deja con una incógnita, ¿será de ayuda o me entorpercerá de cara a mi preparación para 21km? Solo lo sabré durante la próxima semana y seguro que os lo cuento. Saludos y buenas noches.


Entre el frío y el calor extremos

Ayer llegué de mis vacaciones en España, que me han servido para descubrir las grandes diferencias entre correr a pleno sol o bajo el frío invernal europeo. Ahora es invierno en España y verano en Brasil. Durante el mes de diciembre esperaba mejorar mucho mi preparación física de cara a la media maratón de abril, pero por distintos motivos no pudo ser. Uno de ellos, tal vez, el principal, las altas temperaturas del verano brasileño.





Como ya he contado en alguna ocasión, es realmente complicado entrenar entre 35 y 40 grados. Pensé que me estaba acostumbrando, aunque me está resultando mucho más difícil de lo esperado. Salía a correr y en poco tiempo me sentía muy cansado, con mucha sed y sin ganas de continuar. Por momentos, continuaba caminando y después corría de nuevo. Era una situación que me estaba desesperando, pues sentía no que iba a estar al nivel adecuado para correr 21km y empezaba a verlo como una barrera psicológica. Por otro lado, sabía que durante el mes de enero iba a pasar 3 semanas en España y allí podria entrenar a una temperatura más adecuada.



En Europa se esperaba uno de los inviernos con temperaturas más bajas y para mí ha sido una bendición. Desde el primer día no tuve problema en correr a menos de 5 grados durante una hora. Era lo que necesitaba. Salía mucho más abrigado, de hecho, un día tuve que salir con dos calcetines en cada pie y aun así sentí frío, pero a medida que iba corriendo el cuerpo entraba en calor y me sentía realmente bien, además, hacía tanto frío que no apetecía parar ni un segundo. Estas tres semanas me han servido para alcanzar el estado de forma que necesitaba.



Hoy, ya de vuelta a Brasil, he salido a correr con muchas ganas para volver a ponerme de nuevo a prueba bajo el sol y el día ha resultado ser un auténtico fracaso. No he conseguido correr ni 20 minutos. Había algunas nubes y hacía algo de viento, pensé que me ayudaría

pero no ha servido de nada, el sol calienta con demasiada fuerza. A partir de ahora solo haré tiradas largas de madrugada, saldré a las seis y media de la mañana, el único horario que permite correr durante más de una hora a una temperatura aceptable.



En fin, no sé vosotros, pero a mí el calor no me sienta bien, mientras que en el frío me siento cómodo. Supongo que a algunos os pasará lo contrario. De cualquiera de las maneras, el tiempo es un factor tan a tener en cuenta como cualquier otro y un buen corredor, profesional o no, debe aprender a dominarlo.


Se acerca la hora de la verdad

La media maratón en la que voy a participar será en abril y el mejor periodo de tiempo que tengo para prepararme va a ser entre este mes y enero. La idea es alcanzar el estado de forma adecuado para solo tener que mantenerme durante febrero y marzo.



Aprovechando que la próxima semana empezaré a trabajar menos horas y que durante enero voy a estar de vacaciones, espero poder entrenar al máximo. La última carrera, como os conté la semana pasada, me ha servido para ver mi nivel y darme cuenta de que tengo que exigirme más, por otro lado, me ha sido perjudicial de cara a la preparación de los 21km. Como tenía que participar en esta carrera la semana anterior no entrené, y la semana después, aunque intenté salir a correr, estaba destrozado y no lo conseguí hasta el domingo. Esto unido a que no voy a tener tiempo hasta el sábado me ha hecho retroceder en mi principal objetivo, ganar resistencia. De todos modos, me encuentro bien y creo que conseguiré llegar al nivel adecuado.



La cuestión de la dieta va a ser difícil, como de costumbre, tengo varios kilos que perder y durante navidades y unas vacaciones en España se antoja difícil, pero hay que conseguirlo. Cuando vuelva de la vacaciones, lo primero que haré será ir a un nutricionista. La verdad es que ya había encontrado uno, pero se negaba a aceptar pacientes antes de navidad. Decía que las dietas empezaban con mal pie.



Anoche pasé en coche por una parte de la que va a ser la media maratón. El aspecto es bastante interesante, junto al mar y bastante llano. Ideal para hacer una buena carrera y disfrutar del paisaje.




Operación 21km








 Para no perder la motivación no hay nada mejor que estar
continuamente planeando nuevos retos. El año pasado volví a participar en una
carrera, este año mejoré el tiempo de aquella carrera considerablemente y tras
terminarla me pregunté: “¿Qué puedo hacer para mantenerme motivado y
entrenando?”.






Aunque tras haber corrido 16km pensé que no iba a intentar
los 21 de nuevo, he cambiado de opinión. Así que, ya sabéis cual va a ser mi
próximo desafío. No será la primera vez que corra 21 pero sí la primera desde hace
unos años. Y para ello tengo unos cuantos retos por delante, como por ejemplo:





1) Bajar mi peso. Es una de mis obsesiones. En las dos carreras anteriores de 16km me
propuse llegar a 85 kg y no lo conseguí, en ambas me quedé en 88. Empiezo a
darme cuenta de que cada vez tengo más dificultad para adelgazar.







2) Averiguar por qué he comenzado a tener problemas en ambas
rodillas
. Nunca me había ocurrido, pero en la última carrera tuve bastantes molestias. Desconozco las causas pero puede haber varias: forma de pisar,
sobrepreso, mal calzado… En breve tendré un diagnóstico fiable.





3)Volver a correr 21km para lo cual tendré que seguir un
plan de entrenamiento más estricto que para 10 o 16. Ya no valdrá salir a correr con intesidad dos meses antes. Mi cuerpo debe estar mejor adaptado.





4) Apuntarme a un gimnasio. No me gustan los gimnasios, me
gusta correr por la calle, pero la temperatura de Rio de Janeiro y la falta de lugares
adecuados cercanos a donde vivo no facilitan los horarios para entrenar.
Además, tengo dolores de espalda que no se quitan con los ejercicios que hago
en casa.





En resumen, este es el proyecto que voy a
preparar para 2017, aunque he empezado ya. Espero hacer la media maratón en un año como mucho y desde
aquí os iré contando lo más detalladamente posible todos los pasos que voy a ir
siguiendo porque espero seguir el mejor plan de entrenamiento que haya realizado hasta ahora. 





Creo que me voy mantener muy ocupado en cuestiones muy productivas.
Un saludo y hasta la próxima.




Media Maratón de Madrid 2011


     Iba a ser la segunda media maratón que hago en mi vida, y curiosamente la segunda  en menos de un mes. Además de la prueba atlética de más prestigio y con mayor número de participantes en la que había participado. Por si fuera poco batió su propio record de asistencia con casi 15.000 corredores. Me propuse darlo todo y superar los 1:51:00 de la anterior. Era el gran día. Anuncié en Facebook que pretendía bajar del 1:50:00 y el día antes fui narrando todo lo que hacía, desde ir a la recogida de dorsal, como las comidas que tomaba y a qué hora. Todo estaba preparado, nada podía salir mal. Llevaba mucho tiempo esperando este momento. Por un lado, no me sentía muy fresco dado el reciente esfuerzo de la última carrera, por otro lado, había intentado equilibrar suficiente entrenamiento con suficiente descanso. Me levanté muy temprano, sobre las 7 de la mañana, bebí un café y empecé a calentar en casa durante una media hora. Para desayunar: frutos secos y  yogur griego con miel. No dormí tanto como me hubiese gustado pero me encontraba bien,  fuerte. Una vez allí me impresionó la cantidad de corredores. Curiosamente estábamos en el mismo lugar en el que corrí mi primera carrera. Nos pusimos en la fila de salida. Los primeros atletas comenzaban a salir; tardamos unos siete minutos hasta que pudimos cruzar la línea de salida, había demasiada gente, era difícil tanto el correr como el adelantar. Al comienzo llevaba un buen ritmo, me mantuve así durante la mitad de la carrera, conocía ese tramo, había entrenado muchas veces allí. Al llegar al km. 11 pensé que tenía que acelerar para poder llegar en el tiempo estipulado. Aumenté el ritmo, iba bien, estuve así unos dos ó tres kms, después, tras una subida tuve que frenarme un poco. Empezaba a sentirme cansado. Pero en cuanto recuperé algo más de fuerzas, decidí volver a intensificar el ritmo. No podía fallar. Así me mantuve hasta que llegué al km. 17. Era la recta final. La hora de la verdad. Todo estaba siendo perfecto. El momento culminante, la hora de saber si lo conseguiría. Todavía me encontraba fuerte, era capaz de correr deprisa, mi cuerpo me estaban respondiendo especialmente bien. Miré mi reloj y vi que si mantenía una media de 5 minutos por kilómetro podría conseguirlo. Estaba corriendo en llano, era una recta muy larga que me permitía ir bastante rápido. Todo iba a mi favor. Tras la recta venía una cuesta hacia abajo bastante larga, aparentaba ser tan fácil. De todos modos, no quise confiarme porque sabía que al final me iba a encontrar una subida, aun sin saber cómo era, me dijeron que sería muy dura. Mientras tanto, no paraba de ir mirando mi reloj e ir haciendo cálculos. Tras haber ido a toda velocidad llegó la cuesta. Las cuestas son algo que causa mucho temor a la mayoría de corredores, a mí en cambio, me gustan, me hacen sentir seguro, cuando hay una cuesta me gusta incrementar el ritmo y ver cómo adelanto a los demás. Me hace sentir fuerte. Y allí estaba mi cuesta, era la hora de empezarla, pero esta empezaba después de 19 kms. Comencé a subir y de repente sentí que me faltaban las fuerzas, apenas podía seguir corriendo, era algo que no había experimentado aún, por momentos me sentía mareado y veía como era yo al que adelantaban, la cabeza me daba vueltas y oía vagamente los gritos de ánimo de la gente. De forma casi inconsciente mi cuerpo continuaba cuesta arriba, mi cabeza decía: “no puedo más, para”, pero mi cuerpo, sobre todo mis piernas seguían y seguían como por inercia, estaba llegando al final de la cuesta y de repente empecé a pensar que no iba a poder seguir, a tan sólo 2 kilómetros de la meta pensé que el desmayo era algo inevitable, pensé que lo más prudente era dejar de correr, pensé que quién me había mandado a mí meterme en esto, pensé en abandonar o seguir andando. Pero al mismo tiempo me acordaba de toda la gente que me daba ánimo, tanto de mis amigos a través de Facebook, como de la gente que sale a la calle a apoyarte. Todo pasaba por mi cabeza en cuestión de segundos.  Por momentos intentaba asumir el fracaso de no poder acabar o de acabar en un tiempo por encima del esperado. Pero si algo me caracteriza como persona es mi capacidad de conseguir las cosas que me propongo, así que seguí como puede, me quité la cinta elástica del pulsómetro del cuerpo, todo me sobraba, no me importaban mis pulsaciones, me la lié en la mano y la apreté fuertemente con el puño. Continué como pude hasta el final de la cuesta y una vez en llano seguí sin parar hasta que experimenté una pequeña recuperación. Ya estaba dentro del parque del Retiro, punto de salida y llegada, "sólo 2 kilómetros más” me decía a mí mismo. Cada metro era infinito, cada paso parecía el último que iba a ser capaz de dar, pero después venía otro y otro y después uno más. Así continuaba sin parar por los dos infinitos últimos kilómetros. Miraba al reloj una y otra vez, cada vez había más gente animando, y yo cada vez veía más cerca la posibilidad de acabar aunque por momentos pensaba que iba a caer al suelo. Llegó una pequeña bajada y fui capaz de acelerar un poco más, la meta parecía no existir. Pero finalmente, tras acabar una parte en curva, llegué a una recta al final de la cual podía intuir que estaba la meta. Vi como se llevaban a un señor en camilla,  algo realmente duro. Era una recta estrecha complemente llena de gente a los lados, gritando, insuflándote esa fuerza que tú ya no eres capaz de encontrar por ti mismo. Miré al fondo, miré a mi reloj y marcaba 1h 48 min y algunos segundos, no sabía si iba a llegar antes del 1:50:00, no podía más pero mis piernas no paraban, ese día parecían estar hechas de un material especial. Esprinté todo lo que pude. La meta cada vez más cercana, los gritos de la gente ensordecedores. De repente, una vez más levanté la cabeza, miré mi reloj de muñeca, miré al frente, miré el reloj de la carrera, cerré los puños lo más fuerte que pude en señal de victoria, levanté las manos, crucé la línea de meta y vi que había llegado en 1:49:21, no me lo podía creer; lo había conseguido. Estaba muy mareado pese a haber parado, pensé que me iba a dar una lipotimia. Me comí un plátano, bebí un poco y me fui recuperando lentamente, estaba destrozado pero  acabé la carrera, lo hice en el tiempo que me había planteado y la que iba a ser mi mejor carrera lo acabó siento.

7, 14, 21

  


Finalmente fueron 21. Acabo de llegar de mi primera media maratón, la XXXI Media Maratón de la Ciudad Universitaria, una de las pruebas más antiguas que se celebran en Madrid. Tiene la peculiaridad de constar de 3 vueltas a un circuito, de 7 kilómetros cada una, de ahí su nombre popular  “ la 7, 14, 21” ya que ofrece la posibilidad de dar las vueltas que uno quiera. En mi caso, el objetivo era realizarla al completo.   



La carrera era distinta a todas las que he corrido hasta ahora, no se desarrollaba por dentro de la ciudad, lo cual he echado de menos. No se veía a tanta gente animando y el paisaje se repetía una y otra vez,  pero al mismo tiempo daba la sensación psicológica de que cuando había hecho dos vueltas el hacer una más parecía algo fácil, mientras que si me hubiesen dicho que quedaban 7 kilómetros, tal vez, me habría parecido más complicado. 



En principio, gracias al incremento tanto en intensidad como en duración de los entrenamientos, comencé la carrera con la plena seguridad de que la iba a acabar. La primera vuelta conseguí hacerla en unos 38 minutos, me daba la impresión de ir un poco más rápido de lo que debiera. La segunda  vuelta fue más de lo mismo y al comenzar la tercera me encontraba bien, pero posteriormente comencé a sentir mucho cansancio,  las piernas cada vez me dolían más y a falta de 5 kilómetros tuve por primera vez la sensación de que posiblemente dejarían de responderme y no acabaría la carrera. En ese estado aguanté lo que pude, me fui sintiendo un poco mejor  y a falta de 2 kilómetros conseguí  dar un pequeño sprint que me ayudó a coger la confianza de que llegaría a la meta y además haría un buen tiempo. Y así fue,  llegué en 1:51, tiempo más que aceptable para mis expectativas. Ahora me encuentro en casa redactando esta entrada con el mayor dolor de piernas que recuerdo pero sabiendo que he superado un nuevo objetivo.