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Mi entrenamiento para mi última 21k

Acabo de participar en la Rio City Half Marathon 2018. He cumplido mi objetivo de terminarla sin problemas, aunque no he podido bajar de 2 horas.





Os voy a explicar cómo ha sido el entrenamiento que he realizado.



Todo empezó durante mi periodo de vacaciones. Por cuestiones de trabajo durante la mitad del año no puedo entrenar mucho. El año pasado mi nivel fue decayendo progresivamente. Esto me irritó bastante. Por suerte, aproveché que llegado noviembre vuelvo a tener bastante tiempo libre hasta febrero. Entonces, me lo tomé en serio y recuperé un gran estado de forma. De hecho, el mejor de los últimos años. Ha sido sorprendente, circuitos por los que solía entrenar, en círculo o línea recta, los hice por duplicado, algo que nunca había conseguido antes. De este modo, decidí inscribirme en una carrera que se realizaba justo al final de mis vacaciones. Pensaba que era una oportunidad única para bajar de los 50 min en 10 kilómetros, y así fue.





El buen resultado de esa primera carrera de este año me dio confianza y me hizo decidirme a participar de nuevo en una prueba de 21km.



El entrenamiento para esta lo basé en una tirada larga de 1:30 cada final de semana. Creo que esa ha sido la clave, pues durante unos tres meses no he fallado ni un solo día. Y uno o dos días de entrenamiento entre semana, normalmente fue uno por falta de tiempo. Pero para compensar la falta de frecuencia corría casi una hora.



Mi cálculo fue el siguiente, un poco arriesgado: si consigo hacer 1 hora y 30 min (15km) con holgura, el día de la carrera, conseguiré hacer 6 más y llegaré a la meta sin problemas. Y, a diferencia de lo planeado el año pasado, esta vez sí ha dado resultado. Obvio que ha sido un resultado que me ha permitido llegar a meta, no realizar un gran tiempo, pero el objetivo está cumplido. También creo que ha sido importante haber participado en dos carrera de diez kilómetros antes, esto me ayudó a fortalecer los músculos de las piernas. La intensidad de ambas, especialmente la última, pues se realizó dos semanas antes de la media maratón.



La semana anterior a la carrera hice una tirada larga de 1 hora y 30 min, no terminé muy cansado, y dos días después conseguí correr 1 hora y 15 min sin grandes problemas. A partir de ese momento sentí que había alcanzado el nivel que esperaba, comencé a creer en mis posibilidades y todo ha salido según lo previsto.



En la próxima de 21k el objetivo será bajar de las 2 horas, para ello, necesitaré un plan de entrenamiento más intenso, pero seguro que lo conseguiré. Este año estoy más en forma que el anterior, pero menos que el siguiente.



Ahora, a seguir entrenando. Mi estado de forma determinará cuáles serán los siguientes retos.




Rio City Half Marathon 2018


Rio City Half Marathon 2018

Volví a participar en una media maratón y nada mejor que parcipar en la edición de 2018 de la realizada en 2017. Han sido muchas las razones que me han llevado a volver a correr en esta prueba: el recorrido, conocerla, la fecha en que se realiza y, sobre todo, poder quitarme la espinita clavabada del año pasado en el que tuve que caminar durante algunos minutos debido a las altas temperaturas.



Este año me sentía en mejor estado de forma, prueba de ello han sido los resultados de mis dos últimas 10k. Tenía confianza en mejorar el resultado del año anterior.





Como suele ser habitual, a lo que más miedo le tengo es al calor y, aunque, ha sido un día soleado, no ha sido tan caluroso como el año pasado. La brisa y pequeños momentos de sombra han resultado de gran ayuda.



La carrera empezó a las 7 de la mañana en la playa de Recreio, con un recta de casi 10 kilómetros y con el sol completamente de frente. Afortunadamente no era muy fuerte aún. El primer kilómetro lo hice en 5:30. Sabía que intentar salir y mantener un ritmo de 5 era un suicidio, por lo que me conformé. Fui dándole más importancia a cómo me sentía que al tiempo, lo importante era llegar sin parar de correr. Pasé por el kilómetro 10 en 55 minutos más o menos. Según mis cálculos, debía pasar por el 15 en 1 hora y 30 min (el tiempo de mis tiradas largas), el resto tendría que conseguirlo gestionando muy bien las fuerzas. Conseguí llegar al km 15 en 1 hora y 26 min. Fue un momento esperanzador, me sentía bien de fuerzas y no iba mal de tiempo.



Pasado un kilómetro me sentí con mucha energía, tenía la certeza de que iba a llegar a la meta sin problemas y posiblemente por debajo de las dos horas, pero en una carrera con una distancia tan larga hay tramos en los que te sientes especialmente bien o especialmente mal y, después, esa sensación cambia, y así fue. Llegó la hora de pasar por la parte más dura, en la que tuve que parar el año pasado. Una cuesta muy larga y pronunciada que termina en una túnel de casi 1 km. Al final de la subida, entendí por qué tuve que parar el año anterior. Empecé a sentirme muy cansado. El entrar en un túnel después de tantos kilómetros y una cuesta es muy duro. Pero esta vez aguanté, salí del túnel, pasé del km 18 y, por suerte, venían una bajada y otro túnel un poco menor. Me sentía agotado, los músculos de las piernas no daban para mucho más, empezaba a ver cada vez a más corredores parar, unos por cansancio y otros por problemas musculares. Yo, pese a todo, sabía que iba a llegar a la meta, no iba a parar de ninguna de las maneras. El último kilómetro parecía infinito, pero no lo fue, la meta se veía al fondo. Conseguí llegar en 2:04:36. Lejos de mi mejor marca, pero conseguí terminar 21 kilómetros sin parar, muchos años después y conseguí resarcirme de la caminada que tuve que hacer el año pasado.



Ahora estoy muy feliz e intentando recuperarme, con un dolor de piernas gigante, mientras pienso en cuál será el próximo reto.